En la vida hay momentos en los que toca tomar decisiones, y esas decisiones pueden significar un cambio radical en tu vida, porque de estas decisiones dependen todos y cada uno de los momentos que vas a vivir, y de las personas con las que vas a estar.
Una decisión puede hacer que te arrepientas o puede hacerte feliz para el resto de tus dias, pero lo peor es quedarte con la duda de qué hubiera pasado. Qué hubiera sucedido si en vez de guiarte por la cabeza te hubieras guiado por el corazón, o al contrario, cómo hubiera sido todo si te hubieras guiado por tus sentimientos. Quizá podrías haberlo visto despertar a tu lado, quizá habríais vivido una bonita historia de amor, habríais vivido momentos inolvidables para ambos y poco a poco habriais construido una vida juntos. O no.
¿Pero sabes qué?
Que ya nunca lo sabrás. El tren se ha ido y no va a volver de nuevo por ti. La vida no da segundas oportunidades, ni es amiga de la vergüenza.